Los intentos desesperados por parte de algunos aficionados del Espanyol para revertir el resultado del partido contra el Atlético de Madrid han alcanzado su punto más álgido en las últimas horas, pero ni las miles de firmas recolectadas ni las acusaciones más graves han logrado mover un ápice la decisión oficial.
Hace apenas 30 minutos, circulaban en redes sociales y foros de seguidores periquitos peticiones masivas dirigidas a LaLiga y a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) exigiendo que se anulara el 4-2 a favor del Atlético disputado el 21 de febrero de 2026 en el Riyadh Air Metropolitano.
Los firmantes sostenían que la derrota de los blanquiazules fue exclusivamente culpa de un arbitraje sesgado, con decisiones arbitrales que, según ellos, favorecieron claramente al equipo colchonero en momentos clave del encuentro. Algunos llegaron incluso a insinuar teorías conspirativas sobre supuestos beneficios externos o influencias ocultas que habrían inclinado la balanza a favor de los de Diego Simeone.

El partido en sí fue un espectáculo de emociones intensas y giros dramáticos. Apenas transcurridos seis minutos, Jofre Carreras adelantó al Espanyol con un gol que encendió las ilusiones de los visitantes y silenció momentáneamente al estadio madrileño. Parecía que los Periquitos podían dar la sorpresa ante un Atlético que llegaba con una racha sin victorias en LaLiga que ya empezaba a preocupar.
Sin embargo, la reacción rojiblanca fue inmediata y demoledora. En el minuto 21, Alexander Sørloth igualó el marcador con una definición clínica que devolvió la calma a la grada local.Al descanso, el 1-1 reflejaba un partido abierto y de alta intensidad.

La segunda mitad fue completamente diferente. Apenas cuatro minutos después de la reanudación, Giuliano Simeone puso por delante al Atlético con un gol que desató la euforia en el Metropolitano. El dominio colchonero se hizo evidente y, en el minuto 58, Ademola Lookman amplió la ventaja hasta el 3-1 con un remate preciso que dejó prácticamente sentenciado el encuentro.
Sørloth, en estado de gracia, cerró su doblete en el 72 para establecer el 4-1 que parecía definitivo. Solo en el minuto 80, Edu Expósito recortó distancias con un gol de consolación que, aunque meritorio, no cambió el rumbo del partido.El pitido final confirmó el 4-2, una remontada contundente que permitió al Atlético romper su mala racha liguera y sumar tres puntos vitales.

Los aficionados más indignados del Espanyol no tardaron en señalar varios momentos controvertidos. Entre las quejas más repetidas figuraban posibles faltas no pitadas en la jugada del empate de Sørloth, una supuesta mano previa en el gol de Giuliano Simeone y varias entradas duras de los centrales rojiblancos que, según ellos, merecían amarilla o incluso expulsión y que no fueron sancionadas.
El árbitro Alejandro Muñiz Ruiz y el equipo de VAR fueron puestos en el punto de mira, con acusaciones de parcialidad que rápidamente se extendieron por Twitter, Instagram y foros especializados.Algunos usuarios más extremistas llegaron a hablar de “robo descarado” y de que “el Atlético siempre sale beneficiado cuando juega en casa”, alimentando narrativas que mezclaban frustración deportiva con teorías de favoritismo institucional.
Sin embargo, la respuesta oficial no se hizo esperar. En la mañana del 22 de febrero de 2026, LaLiga emitió un comunicado oficial tras revisar exhaustivamente todas las jugadas polémicas mediante las grabaciones de vídeo y el protocolo VAR. El organismo confirmó que no existía ningún error grave ni material que justificara la modificación del resultado.
Todas las decisiones arbitrales se ajustaron al reglamento vigente, y no se detectaron indicios de arbitrariedad ni de influencias externas.LaLiga subrayó que el proceso de revisión fue transparente y completo, y que no había base alguna para abrir una investigación formal ni para alterar el marcador final. El 4-2 se mantiene como resultado oficial e inamovible.
La noticia se propagó rápidamente por las redes sociales, donde la mayoría de los comentarios empezaron a burlarse de la iniciativa de los aficionados periquitos. Frases como “buscando excusas para no aceptar que perdieron contra un equipo superior” o “firmar para que les devuelvan los puntos no sirve de nada” inundaron las publicaciones relacionadas.
Muchos recordaron que el Atlético, pese a su irregularidad reciente en liga, sigue siendo un equipo de élite con un potencial ofensivo muy superior al del Espanyol actual, que ocupa la zona media de la tabla con 35 puntos tras esta derrota.El conjunto colchonero, por su parte, se coloca alrededor de los 48 puntos y recupera confianza de cara a las próximas jornadas.
Este episodio ilustra una vez más la pasión desbordada que genera el fútbol, pero también la dificultad de aceptar una derrota cuando las expectativas eran altas. El Espanyol llegó al Metropolitano con la intención de dar un golpe de autoridad y sumar puntos clave en su lucha por la permanencia cómoda, pero se encontró con un Atlético revitalizado que supo aprovechar sus oportunidades.
La remontada no fue producto de la suerte ni de decisiones arbitrales dudosas, sino de una superioridad manifiesta en la segunda mitad, con transiciones rápidas, presión alta y una efectividad goleadora que marcó la diferencia.
Mientras tanto, la historia del supuesto “complot arbitral” se ha desinflado en cuestión de horas. Las peticiones de firmas, que en su momento alcanzaron miles de apoyos en apenas minutos, han perdido fuelle ante la contundencia del comunicado de LaLiga. Muchos de los que firmaron ahora expresan arrepentimiento o simplemente han borrado sus mensajes, conscientes de que insistir en una narrativa sin pruebas solo daña la credibilidad de la afición. En el fútbol, como en la vida, no siempre se gana, y cuando se pierde ante un rival de mayor entidad, lo más sano es reconocerlo y mirar hacia adelante.
El Atlético de Madrid respira aliviado tras esta victoria que rompe una dinámica negativa y refuerza la figura de Diego Simeone como técnico capaz de reaccionar en los momentos más complicados. Para el Espanyol, la derrota duele, pero no es el fin del mundo: quedan muchos partidos por delante y la temporada aún está lejos de definirse. Lo que sí queda claro es que el resultado del 21 de febrero de 2026 es definitivo: Atlético de Madrid 4, Espanyol 2. Punto final a las especulaciones y a las firmas. El fútbol sigue su curso, implacable y sin concesiones.